El alimento favorito de los osos pandas es también una materia prima con atractivas posibilidades de comercialización: el bambú puede utilizarse como fibra para fabricar papel de alta resistencia y en la manufactura de algunos plásticos. Si se le destila de forma similar a la caña de azúcar, se obtiene un alcohol de uso industrial, mientras que sus tiernos retoños, que tienen un sabor parecido a los palmitos, ya forman parte del menú de algunos restaurantes gourmet.
Esta planta originaria de la India también se emplea en las industrias del mueble, construcción, decoración y artículos para regalo. Su cultivo requiere de una moderada inversión especialmente si se logra reciclar el agua que demanda para su crecimiento.
De las más de 400 variedades de bambú que existen, recientemente se descubrió que la idónea para producir papel es la Bambusa Vulgaris, cuyas fibras alcanzan una altura de entre 16 metros. Tiene un diámetro de entre 32.60 y 14.20 centímetros con un rendimiento por hectárea que va a 560 toneladas, según la cantidad de agua y abono con las que cuente el terreno.
En México, Brasil, Chile y Argentina, el cultivo del bambú para vender sus astillas a la industria papelera se considera una oportunidad de negocio, especialmente cuando se observa que anualmente las papeleras importan celulosa de fibras cortas y el bambu con fibra larga es material reciclable y mas barato, dando mejores papeles y mas resistentes.
El conocimiento acerca de esta aplicación del bambú no es reciente, por lo que la explotación de esta materia prima, a nivel mundial, ya no está en su primera fase sino mas que avanzada. Brasil, China y Japón son los únicos países que cuentan con extensas plantaciones para la comercialización de este agro-producto donde el papel de bambú se usa para fabricar sacos para cemento, plásticos o contenedores de alimentos como azúcar, arroz y harinas.  (
www.Itapage.com) (www.ogcorp.com), y empresas como Robert Flynn de Irlanda y River Phoenix de USA ya han comenzado a utilizar al bambu como materia prima.
El cultivo del bambú para fabricar papel es incipiente en Argentina, Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Indonesia, Irán, Egipto, China y recientemente en Honduras, Costa Rica y México.
Esta práctica en especial se está convirtiendo en una oportunidad de negocio porque se sabe que el papel elaborado a base de esta planta es mejor que el tradicional -que se fabrica con astillas de pino o de eucalipto- debido a que un papel es de buena calidad cuando su índice de rasgado por tensión es más alto, es decir, el grado de resistencia ante rompimientos. 
En este caso, el índice de rasgado por tensión del Bambusa Vulgaris es de 14.44, contra el 7.67 del papel de pino y 12.29 del eucalipto.

Conforme la escala sube, el papel es más resistente
El papel de bambú es tan fuerte que sus aplicaciones, hasta el momento, son para elaborar bolsas y cajas industriales.
Por la demanda que existe en el mercado mundial, empresas como International Bamboo Development Company, Robert Flynn Associates, Mitsubishi Paper Mills ofrecen contratos de compra de bambú por un periodo de entre 20 y 25 años.

En crecimiento
Eduardo Villavicencio Gómez, copropietario de 60 patentes de tecnología para la producción de papel y 37 años de experiencia en el estudio del bambú, junto con Eduardo Villavicencio Charpentier y otras 21 personas entre técnicos, asesores y personal administrativo, conforman la empresa Tecodein Villavicencio, que a nueve años de haberse creado ofrece consultoría para la producción, aprovechamiento e industrialización del bambú en México
Grupo Pulsar y Grupo Durango también ya incursionaron en este negocio. Por ejemplo, en Chiapas Grupo Pulsar estableció una plantación de 20 mil hectáreas para la producción de mil toneladas de bambú para papel.
"Para realizar este proyecto convencimos a algunos pequeños productores de la zona para que nos surtieran de bambú. Les ofrecimos 200 dólares por cada 20 hectáreas del cultivo; con esta demanda se elevó también la rentabilidad de su tierra. Aquellos que se han animado a desarrollar productos derivados de la planta han tenido utilidades hasta por 2 mil 500 dólares", indicó Villavicencio Gómez
Otra empresa que planta, produce y exporta chips de fibra larga de bambú es Ecobamboo de Argentina, la cual tiene contratos cerrados con Mitsubishi Paper Mills a 21 años, los cuales exporta desde el 2004.  Dirigida por el especialista bambusero el Dr. Sánchez Díaz con mas de 15 años de experiencia y plantaciones en 7 países, de los que lleva invertido en este cultivo mas de U$S 5 millones y varios miles de hectáreas sembradas y explotadas.
Según Ecobamboo, el futuro de la industria papelera tanto nacional como internacional requiere de celulosas baratas, abundantes y de alta calidad.
"Por ello, cada vez está más cerca el tiempo en el que determinadas variedades de bambú serán las principales abastecedoras para las papeleras", asegura.

Cultivo y producción
Los árboles de bambú no necesitan replantarse después del corte. Resisten ciclones, inundaciones, sequía y plagas. Producen cuatro veces más oxígeno que la mayoría de las plantas y mejoran el proceso de fijación de nitrógeno en el suelo.
Cada planta puede cortarse por primera vez después de tres años de haber sido sembrada. El segundo corte se hace a los dos años del primero, con el propósito de que alcance el diámetro adecuado para estandarizar la producción por hectárea en 500 toneladas. Con abono y riego apropiados, el rendimiento aumenta hasta alcanzar las 620 toneladas. 
De acuerdo con Villavicencio Gómez y el Dr. Sánchez Díaz, las condiciones geográficas ideales para el cultivo de esta variedad son la zonas del trópico que están al nivel del mar y hasta dos mil metros de altitud, donde se tiene precipitaciones pluviales de mil 200 milímetros al año.
El bambú se aclimata a todo tipo de suelos y terrenos, incluso en plantaciones en terrenos desgastados. Requiere pocos nutrientes y sus mayores rendimientos se obtienen en las zonas donde se cultiva caña de azúcar y hay agua, aunque también se puede sembrar en laderas para ayudar a detener la erosión del suelo.
"La composición morfológica del bambú es similar a la de la caña de azúcar. Cada planta contiene entre 20 y 25 por ciento de almidón que se industrializa, fermenta y destila para obtener alcohol. Por su resistencia y la protección que brindan, estos productos se utilizan principalmente en la fabricación de cajas para artículos químicos, farmacéuticos y de consumo humano tales como cereales, leche líquida o en polvo, arroz y chocolates", dicen Villavicencio Gómez y Sánchez Díaz quienes subrayaron que esta materia prima será una de las más demandada en los próximos años.

Geografía de oportunidades
Estados de la República Mexicana mas propicios para el cultivo del bambú: Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Puebla, Morelos, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche y Quintana Roo.
Provincias de la República Argentina mas propicias para el cultivo del bambú: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Salta, Catamarca, Tucumán, Córdoba, Santa Fe, San Luis, Mendoza, Buenos Aires, La Pampa y Río Negro

Ganancias que Crecen
De acuerdo con Villavicencio y Sánchez Díaz, por cada diez mil hectáreas sembradas de bambú se obtiene una producción de un millón de toneladas al año. Si se consideran los costos de siembra, dividir la tierra, pagar salarios, así como transportar y triturar la materia prima, se establece un costo en campo de aproximadamente $9.73 dólares por tonelada de astilla.

De ese costo, $1.84 dólares corresponden a gastos fijos y $7.89 dólares a gastos variables. Si se considera un pago mínimo en el mercado de Brasil de $35 dólares por tonelada de astilla, esto genera un retorno de capital de 56.32 por ciento.


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