Durante todos estos años la argentina se encontraba con deficit fiscales, es decir que el Estado gastaba más de lo que  recaudaba y esto fue un factor importantísimo en casi todas las crisis económicas que sufrimos.
Cabe aclarar que cuando hablamos de superávit fiscal casi siempre se hace referencia al superávit primario que es el resultado de ingresos menos gastos sin incluir el pago de intereses del stock de deuda del gobierno en ese momento.

Los distintos métodos que vinieron a solucionar este “ karma” argentino, son bien  conocidos por todos nosotros.  Las devaluaciones, confiscaciones de depósitos, plan Bonex, y otros fueron los que el estado de cada momento echaba mano para solucionar dicho problema.

Las consecuencias de dichas soluciones fueron las inflaciones que argentina tuvo que soportar durante largos períodos, llegando incluso a varios momentos de hipar inflaciones ( técnicamente inflación mensual superior al 50%).
Lo importante de este análisis es que casi siempre en la historia económica argentina el gobierno solucionaba un problema público  echando manos de recursos del sector privado por ende disminuyendo la capacidad de este último para invertir y expandir la oferta agregada de bienes y servicios.

Algunos economistas heterodoxos sostienen que el deficit fiscal no es un problema y que no hay que achicar el gasto público ya que es un componente de la demanda agregada y por ende si uno reduce el mismo se reduce el nivel de actividad económica.
Hasta acá tenemos las dos versiones sobre el deficit fiscal de las dos ramas de pensamiento económico.

El problema más allá de la línea de opinión o pensamiento son tres cosas: primero la magnitud de ese deficit en relación al PBI ,segundo la posibilidad de financiación y tercero el destino de esos gastos.
Al existir déficit esto provoca necesidad de financiación interna si existe ahorro del sector privado, y como dijimos antes se  traspasa recursos del sector privado al sector público. En caso de no existir ahorro interno hay que financiarlo con ahorro externo dejando al país mucho más vulnerable a shocks exógenos. Tal como pasó en el Tequila, crisis asiática, rusa, etc.

Volviendo a la situación actual de superávit que se generó con una licuación de ahorros privados y confiscación de los mismos más una mega devaluación, hoy tenemos  superávit primario consolidado ( incluye nación más provincias ). En 2004 fue del 5.5% del PBI de los cuales 1.4% correspondió a las provincias. En 2005 se redujo a 4.6% aportando las provincias un 0.8% y para el 2006 se estima que cerrará en 3.3% donde la nación aportará casi todo, cercano al 3.1%.
Si bien el aumento del gasto público se dio mucho en materia de inversiones del sector público como caminos, etc. cabe aclarar que nos espera un año eleccionario y nuestros políticos no son muy austeros en estas épocas.
Igualmente la cosa por ahora esta en los senderos normales, pero ojo no volvamos a viejas épocas.

Lic Ezequiel Asensio. Economista-Director Fundamentals.S.A