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Lunes 13 de agosto de 2007
DR. HORACIO KRELL
Inventar el futuro
Cuando hablamos de cambios uno de los más importantes es la evolución en el tiempo, para que lo que somos actualmente no trabe lo que podemos llegar a ser


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Cuando hablamos del porvenir surgen sentimientos de incertidumbre y de miedo.

¿ Cuál es la forma de enfrentarlos? El desafío es adecuarse a un mundo donde conviven lo predeterminado y lo incierto. Hay dos pensamientos en conflicto: Einstein decía que Dios no juega a los dados, para Prigogine el universo es provocativo y creador.

El temor recrudece cuando el modelo mental no coincide con la realidad y si la acción no produce el efecto deseado. Es cómo que la naturaleza funcionara de modo distinto e independiente al esperado. Al proyectar el desconcierto hacia el futuro esa imagen se torna patética como  resultado de pensar con herramientas que ya no sirven.

Al utilizar el modelo mecanicista -basado en  el cálculo- las diferencias entre lo real y lo planeado se interpretan al principio como fallas matemáticas, sin percibir que pueden ser errores de observación o de comportamiento.  De esta manera se llega a pensar que “las cosas son así”, renunciando a ser el arquitecto constructor del propio destino.

Con un enfoque mecanicista se evalúa el futuro como una proyección del presente pero como eso no ocurre la frustración crece. Pensamos que  el mundo funciona al margen de nuestra responsabilidad pero sin embargo la libertad de decisión indica lo contrario.

Para que la libertad se haga proyecto, las ideas, conceptos, percepciones y significados deben traducirse en acciones orientadas al objetivo. El tiempo debe ser un espacio con forma de visión, una imagen magnética y  proactiva, no una solución reactiva.

Una cosa es el futuro ( que se construye) y otra es el devenir ( los sucesos del mundo).

Para liderarnos o liderar  debemos ver a las organizaciones no como máquinas sino como organismos cuya onda es la comunicación, lo que permite gestionar significados compartidos. No existe un destino predeterminado ni una línea del tiempo. De lo que se trata es de construir un sendero superando numerosos obstáculos.

Lo vi con mis propios ojos. La certeza del observador es una utopía,  la verdad tiene estructura de ficción. Cada uno percibe algo distinto y en las narraciones podemos observar y modificar nuestra mirada. Encerrados en la certeza quedamos atrapados porque todo cambia. Hay que ver si a la ficción, que por ahora es un relato, podemos hacerla realidad.

No es posible pensar el presente sin futuro ni a la inversa, al definir uno influimos en el otro. La definición del presente es fundamental y se relaciona con abordar la complejidad con un comportamiento que incluya temas vitales como el espacio ( el territorio de la acción)  y el tiempo ( las opciones creativas). El imprevisto que resulta de la interacción con las personas y con la realidad, debe cargarse también en la fórmula del futuro.

Empecemos por saber cómo llegamos a donde estamos, un buen indicador es cómo nos sentimos. El espacio define la competencia, el tiempo la posibilidad. Desarrollo no es lo que tenemos sino qué hacemos con los recursos. Aceptemos el carácter probabilístico de la realidad y cambiemos la fuerza como gestor del resultado por el valioso activo dela visión

Vemos lo que queremos ver. Cada uno cuenta lo que ve desde su mundo interno a partir del análisis de las regularidades observadas. Esas narraciones deben ser actualizadas continuamente. Lo que no tiene sentido no existe por eso hay que cargar en la fórmula del futuro la comunicación y los símbolos, el desafío es poder mirar más allá de la rutina.

Las creencias atan al presente y no dejan ver. Procesamos la realidad en relación a nuestro propósito por lo tanto debemos tener propuestas, programas, acciones e indicadores.

La construcción del futuro se hace día a día, como dijo Pasteur “el azar favorece solamente a las mentes preparadas”. La mejor manera de contratar con el tiempo es inventar el futuro.

Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Propulsor de UP  Unión de Permutas  horaciokrell@ilvem.com

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