URBAN BIKING, UN EMPRENDIMIENTO SOBRE RUEDAS
San Martín de los Andes es como una sucursal del paraíso en la tierra. Un lugar en donde la natureleza abruma y los paisajes son un masaje para el alma. Nicolás Falcioni nació allí hace casi 30 años. Vino a Buenos Aires, estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata y trabajó como redactor en diversos medios. En su ciudad natal hacía del trekking y el ski un medio para ganarse unos buenos pesos y divertirse. Para este joven emprendedor el placer no va separado del negocio, por eso, inspirado en esos buenos momentos en su San Martín de los Andes creó con su amigo y paisano, Rodrigo Fernández Valdivieso, UrbanBiking ,una alternativa diferente para conocer los encantos de Buenos Aires. Emprendedores.News habló con Nicolás y sin pedalearnos las respuestas, nos dijo:
E.N: ¿Cuando comienza tu historia emprendedora? N.F.: Empieza con UrbanBiking, a mediados de 2001. Los años anteriores los pasé estudiando una Licenciatura en Comunicación Social en La Plata.
E.N: ¿Qué es Urban Biking? N.F.: Es una empresa que organiza excursiones en bicicleta por la ciudad de Buenos Aires. Son paseos orientados a conocer la ciudad, no tanto a hacer deporte. Al pasajero le damos todo lo necesario: un guía bilingüe que hace una sólida interpretación urbana, con aspectos históricos y contemporáneos; una bicicleta cómoda y liviana, casco, bebidas durante todo el recorrido, un pequeño almuerzo y mate. Tenemos 4 recorridos estándar, y otros 3 especiales. Siempre saliendo de la Torre Monumental o De los Ingleses (frente a Retiro) tras acordar la hora cuando se hace la reserva: el primero se llama To the South, a Puerto Madero, Reserva Ecológica, Catalinas Sur, La Boca, San Telmo y Plaza de Mayo. Otro es To the North, a Palermo y Recoleta. Ambos duran 4 horas. Otro To Tigre, en tren hasta La Lucila, y de ahí a Tigre en bici. Y el nocturno, una combinación de los dos primeros.
E.N: ¿Cómo surgió la idea y como la llevaste a la práctica? N.F.: De vivir la ciudad en bicicleta con mi primer socio y de imaginar que a otros también les iba a gustar. Además, de ver el éxito que tienen los city tours tradicionales, y de comprobar que en muchos casos son incómodos y demasiado gregarios, para decirlo de alguna manera.
E.N: ¿Cómo fue evolucionando la empresa? N.F.: Crecimos en equipo (bicicletas, cascos, etc.) pero sobre todo en contactos en agencias, hoteles, y sobre todo a partir de la página web, que nos evita el pago de las comisiones, típicas del sector turístico.
E.N.: ¿Cómo fue la inversión inicial: con fondos propios, créditos o con inversores? N.F: La inversión fue totalmente escalar, reinvirtiendo todo al principio. Jamás nos endeudamos. Eso trajo sus limitaciones, que intentamos compensar con imaginación, diseño, efectos de impacto, y la organización de muchos asados para los conserjes.
E.N:¿Cuántos urban bikers tuvieron desde los comienzos? N.F.: Empezamos 2. Hoy somos 8.
E.N: Hablanos de los planes de expansión N.F.: Tenemos en carpeta comenzar en dos importantes capitales de provincia.
E.N: ¿Existen emprendimientos similares en otros países? N.F: Muchos. En todas las ciudades turísticas en las que el clima y la polución lo permiten, sobre todo en Europa. Le hace verdadera competencia a las tradicionales empresas de city tours, con grupos de hasta 30 personas diarios. Acá hubo que empezar por convencer a los agencieros y los conserjes. Los propios gringos la tenían mucho más clara.
E.N:Contanos algunas anécdotas con los urban bikers extranjeros N.F: Las más jugosas sin duda se dieron al principio cuando los suizos, holandeses y japoneses daban vuelta a una esquina y encontraban una horda de señoras bien, de cabellera platinada, golpeando con un martillo la puerta de bancos con sólido reconocimiento internacional como el Boston o el City. Al lado de eso cualquier atractivo turístico perdía color.
E.N: ¿Qué le aconsejarías a quienes están iniciando su emprendimiento? N.F.: Desapego y distancia del propio negocio aunque duela. En un punto, hay que hacer estrategias como si la cosa no fuera de uno. Supongo que es como decirle que sí a una hija de 15 años que quiere ir a un boliche hasta las 5 de la mañana. Es horrible, pero no queda otra. Que la plata sea una consecuencia, jamás el fin. Antes hay que divertirse y divertir a los demás. Además, no escuchar lo que dicen los demás, aunque supuestamente tengan años en el negocio. Nosotros fuimos los primeros y tipos del turismo de toda la vida nos decían que ni nos molestáramos. Hoy facturamos más que unos cuantos de ellos, y varios fracasaron en malas copias del modelo de negocios. El negocio funciona si el cliente recibe algo fuerte, o de mucha calidad, o distinto. La gente quiere ser sorprendida. Si es así, paga lo que sea. |