Pep Guardiola ha resultado ser un líder coherente que practica una superioridad demostrada, más que alardeada, apostando por fundamentar la realidad con el trabajo duro en vez de substanciar las apariencias con discursos elocuentes, reforzando así su capacidad de persuasión desde tres aspectos claves: su carácter, su humildad y su autenticidad.

Desde que empezó como entrenador en 2008, Guardiola ha dado reiteradas muestras de competencias que solemos reconocer en los grandes líderes: confianza en su equipo, prudencia al asumir riesgos, visión positiva, disposición a aprender de sus errores, asumir responsabilidades restando presión al equipo, etc.. Su modelo de gestión de personas ha hecho que el fenómeno Más >