En la economía global del siglo XXI, la innovación depende de la propiedad intelectual.  La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual define la propiedad intelectual como las creaciones de la mente.   Las invenciones, las obras literarias y artísticas, y los símbolos, nombres y diseños utilizados en el comercio, todos ellos son el material que compone la propiedad intelectual.

En cierto modo, los pueblos del mundo en desarrollo son como agricultores que ansían la lluvia.  Las ideas que impulsan el desarrollo, flotan sobre ellos como si fueran nubes. Sabemos que las nubes se componen de agua, pero no se riega un campo Más >