Es claro que el fordismo, como modelo de producción, significó el dominio de la máquina sobre el hombre. La fabricación en línea constituía un mecanismo aceitado y eficaz que concebía al trabajador como un mero engranaje automatizado de fácil reemplazo. La función del empleado se circunscribía a la reproducción de acciones interrelacionadas en el proceso productivo. Con este modelo, la gestión del recurso humano se limitaba en una tarea administrativa de liquidación de jornales.

Esta visión reduccionista de factor humano es actualmente inviable. La moderna empresa no se sustenta ya en sus maquinarias o capitales; los avances científicos han igualado el acceso a la tecnología de producción a todos los actores. Sin lugar a vacilaciones, el talento de las personas que conforman una organización es el valor primario en el nuevo escenario. Solo al poner como ejemplo a la industria informática, simbolizamos nuestro punto.

En este contexto, la moderna concepción de los recursos humanos no puede reducirse a una mera función administrativa. No existe hoy empresa que pueda negar la necesidad de contar con un responsable de recursos humanos que aporte, a las distintas áreas operativas, los parámetros de acción que posibiliten lograr una gestión más eficiente del personal a su cargo.

Es importante contar con personal idóneo para llevar adelante la función. Se debe apostar a un profesional con marcadas habilidades técnicas y conductuales que trabaje para optimizar el desarrollo del factor humano. Su tarea será fundamental para afianzar la evolución de la masa laboral, ayudando en el crecimiento de la empresa y sus empleados.

Hoy en día existen innumerables empresas que se dedican a seleccionar, contratar y gestionar la liquidación de haberes de los empleados. Esta posibilidad de tercerización de actividades pseudo administrativas, posibilita a los líderes de áreas de personal dedicar mayor cantidad de tiempo a la construcción de un mejor ámbito para el desarrollo de las relaciones humanas. Una eficiente gestión del factor humano debe considerar:
1.- Potenciar las herramientas de comunicación e integración interna.
2.- Generar planes de evaluación y carrera que atiendan todas las particularidades.
3.- Fomentar un sentido de fuerte aprehensión institucional, mejorando sustancialmente el clima interno.
4.- Orientar al personal hacia el cumplimiento de los objetivos organizacionales.
5.- Apostar a la generación de equipos de trabajo eficientes.
6.- Permitir el desarrollo de las personas dentro de la organización.

Será necesario comprometer a los directivos de la organización, apostando a constituir liderazgos participativos por medio de consensos simétricos dialogados. Cada responsable debe ser capaz de convertirse en un líder para sus subordinados. Para ello deberá forjar y/o potenciar habilidades relacionadas a la confianza, delegación, coherencia, reconocimiento, generación de empatía y visiones compartidas.

Cada empleado trabaja mejor y más a gusto cuando cuenta con directivas claras, motivadores personales de crecimiento y un buen clima laboral. Es el desafío de los responsables del factor humano, motivar a la alta dirección para aplicar un modelo orientado en tal sentido.

Lisandro Gioda es Técnico en Recursos Humanos (Colegio Superior de Comercio Manuel Belgrano – Universidad Nacional de Córdoba). Actualmente se desempeña como Jefe de Personal de Consultores de Empresas SRL. Miembro del Departamento de Investigación y Desarrollo de los Recursos Humanos de Consultores de Empresas SRL


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