En medio de la crisis económica mundial crecen las expectativas de las personas frente a lo que sucederá con sus empleos o con sus fuentes de ingreso económico. Ahora, cuando se cierran muchas puertas laborales, para muchas personas cobra más vida la posibilidad de hacer empresa.

Sin embargo, es claro que no todas las personas tienen la capacidad de hacerlo y se requiere contar con las características de un verdadero emprendedor. Por lo tanto, es fundamental analizar algunos de los pros y contras de adelantar un proyecto empresarial, incluso en tiempos de crisis.

Lo primero, es reconocer que para un emprendedor todos los días son de crisis, porque de manera permanente debe revisar la supervivencia de su organización (su empresa).

Ser emprendedor no necesariamente significa ser empresario, pero sí requiere tener iniciativas, motivaciones y creatividad, ver siempre lo bueno e interesante de la vida. Asimismo, el emprendedor requiere ver todo lo que se presenta como oportunidad y reconocer las limitaciones para superarlas.

Lo primordial es que, desde el inicio, la persona debe tener clara la idea de ser un emprendedor: esto va más allá de tener buenas ideas o claros los problemas para llevar a cabo el proyecto deseado.

* Tomar la decisión. Ser emprendedor es una opción de vida, no es a determinadas horas del día, es todos los días de su vida, incluso cuando no está laborando. Lo fundamental es el interés y la motivación de crear empresa.

* Un emprendedor ve las oportunidades. Mirar la situación como una verdadera oportunidad. Cada vez que desaparece una empresa hay necesidades y ahí esta la oportunidad del emprendedor, quien debe suplirlas. Se trata de mirar dónde existe una posibilidad para generar un producto, bien o servicio que las empresas desaparecidas ya no pueden brindar.

* La unión también hace empresa. No necesariamente hay que trabajar de manera individual, el emprendedor también puede unirse a otras personas, aumentar sus fortalezas para aprovechar lo que está en su entorno y lo que otros pueden ofrecerle y aportarle a su proyecto de empresa.

* Analizar a qué se va a enfrentar. Es necesario etudiar las amenazas del entorno, que no dependen del emprendedor, y quiénes trabajan en su misma línea de producto (estudio de mercado) para establecer quiénes son los competidores.

* Aplicar la herramienta DOFA (debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas. Por ejemplo, una fortaleza es el conocimiento que una persona puede tener de un determinado negocio. Es indispensable identificarlas, conocerlas y saber con cuáles se cuenta, en dónde tiene la fuerza personal o si requiere crearla.

* En lo pequeño está lo grande. Los emprendedores, casi siempre, empiezan como una pequeña empresa y, curiosamente, allí es donde está la mayor fortaleza en su tamaño y flexibilidad para responder rápidamente al entorno.

En este proceso también se enfrentan problemas como la falta de formación, ya que en todo el sistema educativo nacional no está desarrollada la idea de formar personas emprendedoras.

Cuando un estudiante universitario sale al mercado laboral debe enfrentarse a unas reglas de juego que debe aprender a manejar. Independientemente de que tenga una idea interesante de negocio y de haber hecho todos los estudios pertinentes, si no sigue protocolos sociales e institucionales puede llegar a enfrentar mayores dificultades.

Jorge Molano. Director de la Unidad de Emprendimiento U. Nacional
Fuente: Portafolio


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