En primer lugar debe calcular su punto de equilibrio (PE), es decir, el volumen de ventas, cuyo margen bruto le permite cubrir el total de los gastos fijos del negocio. Éste debe ser su punto de referencia mínimo para el primer año de actividad.
En segundo término, ha de comprobar que la rentabilidad económica (RE) prevista es adecuada. Se suele estimar entre un 15% y un 25% según los sectores, como producto de dos factores.
Finalmente, debe procurar que sus inversiones sean las mínimas necesarias, de forma que pueda recuperarlas, vía generación de caja neta, en el plazo más breve posible, entre 2 y 3 años, preferentemente.
Los análisis recomendados se basarán en sus previsiones para los tres primeros años de actividad, como mínimo, aunque sería aconsejable prolongarlos hasta un horizonte de cinco años.
Si los cálculos que ha realizado cumplen los requisitos mencionados, su proyecto puede considerarse equilibrado y económicamente viable.
Ahora, para cada uno de los años analizados, aumente los gastos fijos previstos en un 10% y disminuya las ventas previstas en un 20%. Si a pesar de estas mayores exigencias, su proyecto sigue superando las tres condiciones descritas, las posibilidades de éxito serán mayores.

Fuente: Expansión y Empleo


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