Como Wall Street casi está cerrado a las ofertas iniciales de acciones (IPO, por su sigla en inglés), cada vez son más los inversores de start-ups tecnológicas de Silicon Valley que recurren a métodos nuevos e informales para vender algunas de sus tenencias.

Con el crecimiento de este nuevo mercado secundario surgió una forma indirecta de invertir en compañías no cotizantes a precios rebajados, porque los vendedores frecuentemente se ven obligados a reducir sus tenencias debido a la necesidad de liquidez inmediata.

La compraventa secundaria informal surgió como un importante mercado en un momento en que los congelados mercados públicos podrían, de lo contrario, perjudicar el sistema de financiación de start-ups, señaló el veterano capitalista de riesgo Tim Draper, cuya firma brindó respaldo a uno de los nuevos intermediarios del área. “Sin liquidez, los inversores de capital de riesgo (CR) dejarán de invertir en fondos de CR, quienes ya no podrán apoyar a los entrepreneurs. Está en riesgo el Sueño Americano”, explicó

Dixon Doll, importante capitalista de riesgo de Silicon Valley, señaló: “El actual sistema está quebrado”. Como presidente de la National Venture Capital Association (NVCA), lanzó una campaña para solucionar el problema que, según los financistas de start-ups, los enferma. Aunque tengan razón en el diagnóstico, encontrar la cura va a ser difícil.

La escasez de capital que sale a Bolsa impulsó el crecimiento de la nueva clase de fondos de inversión, que se especializan en detectar participaciones en fondos de capital de riesgo y tenencias directas en compañías respaldadas por el capital de riesgo.

Los vehículos de inversión creados para invertir en este área en auge, como Industry Ventures y Saints Capital con casa matriz en San Francisco, informaron un rápido ritmo de ingresos de fondos. Al mismo tiempo, han surgido más operadores que acercan a compradores y vendedores de participaciones en start-ups individuales, o hasta de carteras completas de inversiones en capital de riesgo.

Tradicionalmente, los fondos de capital de riesgo arman para las empresas pequeñas tres o cuatro rondas de financiación y luego se llevan los beneficios cuando comienzan a cotizar en el mercado.

“En estos momentos, es nula la capacidad de los mercados de capitales de hacer un puente hacia una oferta pública inicial”, comentó David Weild, ex vicepresidente de Nasdaq.

Weild el mes pasado se incorporó al directorio de Inside Venture, que presta servicios a instituciones y compañías respaldadas por capital de riesgo que se encuentran en sus últimas etapa de maduración y que normalmente saldrían a bolsa. Contó que perfectamente puede suceder que una firma que genera beneficios por u$s 80 millones sobre una facturación anual de u$s 1.000 millones no pueda realizar una oferta pública inicial de acciones.

Los nuevos vehículos están atrayendo fondos. El pool de inversiones de Industry Ventures en tres años se ha más que triplicado a u$s 500 millones. Saint Capital aseguró que invirtió u$s 360 millones desde fines de mayo de 2008, comparado con sólo u$s 20 millones de los anteriores 18 meses.

Muchos capitalistas de riesgo sostienen que la sequía de salidas a bolsa no es cíclica sino una tardía reacción estructural a cuestiones como las regulaciones más severas y la desaparición de los bancos de inversión independientes.

Como era de esperar, una parte de la cura que proponen los capitalistas de riesgo para esta disminución incluye una regulación más moderada y un régimen impositivo menos oneroso.

Y lo que es más importante, ellos esperan precipitar profundos cambios en las finanzas estadounidenses. Las propuestas representan un intento por retrasar el reloj para recrear las condiciones que existían en los mercados de capitales hace dos décadas.

En ese momento, según la NVCA, una cantidad de factores convergieron para crear un entorno propicio para las compañías cotizantes pequeñas de alto crecimiento en Estados Unidos. Un grupo de bancos de inversión chicos en Silicon Valley, conocidos como los “Cuatro Jinetes” (Four Horsemen), y una red de pequeñas firmas jurídicas y contables crecieron y brindan servicios para el negocio de las IPO. Una generación de inversores institucionales, como Fidelity, fue pionera en la idea de invertir en crecimeinto.

Muchas cosas han cambiado. Con el auge de las puntocom, los grandes bancos adquirieron a los Cuatro Jinetes. Están quienes opinan que las entidades de envergadura tienen menos interés en criar compañías de crecimiento porque las comisiones son bajas. Y lo que es más importante, los inversores como Fidelity se han agrandado y están menos interesados en las pequeñas cantidades de dinero que puedan invertirse en IPO.

Fuente: El Cronista


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